domingo, 24 de agosto de 2008

Los dueños de la pelota I

Antes el fútbol era pasión por la camiseta y por el club. Hoy es un mercado global en donde están en juego millones de dólares. Algo de sentimiento queda, pero finalmente lo importante es la ganancia. Ahí entran en juego los empresarios, donde ponen el ojo, ponen a un jugador. Lo injusto de todo esto, es que los clubes chicos son los grandes perjudicados. Les presento a los empresarios de futbolistas.


Por Enzo Olivera Valencia

En la historia reciente de nuestro fútbol, son contados los pases de chilenos al extranjero, pero en los últimos cinco años, las cosas han cambiado. Los ejemplos están a la vista: Arturo Vidal gana 45 millones de pesos mensuales en el Bayern Leverkusen alemán. Matías Fernández emigró desde Colo Colo al club español Villarreal en 2006, y la más reciente de Carlos Villanueva, que aunque tenga un gran potencial, Audax Italiano se niega a dejarlo partir. Este último es el que demuestra claramente el gran peso de los clubes antes que la decisión de los mismos jugadores. Pues no van a dejar ir a una estrella por unos cuántos dólares, el objetivo es venderlo por millones de ellos. El fútbol en nuestro país se ha convertido en un verdadero mercado, grito y plata para los clubes que logran formar a futuros craks, en ese momento los empresarios y representantes se frotan las manos.

Hace 20 años, a los 18 se era un joven inexperto en primera división. Hoy si a la misma edad, un jugador no está en el equipo de honor de un club, es un grave problema. Ejemplos claros tenemos al otro lado de la cordillera. Argentina exporta grandes cantidades de futbolistas a Europa. Un ejemplo es Lionel Messi, quien a los 12 años fue comprado comprado por el Barcelona FC. El club español formó al pequeño Lionel y mejoró su físico y potencia, la habilidad no, pues ese es el elemento fundamental para el éxito, es la materia prima que se pule.

El talento, no pasa inadvertido a la vista de los empresarios y los afamados "cazatalentos". Son estos últimos los encargados de viajar de país en país, de ciudad en ciudad, de club en club, buscando niños que tengan aptitudes para el balón. En Chile este tema a tardado un poco en tratarse, quizás el caso emblemático es el de Luis Jiménez, el actual volante del Inter de Milán italiano. Un empresario lo vio jugar en Palestino y encontró grandes condiciones en el niño.Fue comprado por US$ 550 mil para venderlo a la Ternana. Llegó al país de la bota a los 15 años. Hoy con 24 años triunfa en el extranjero y los clubes pagan millones de los verdes por su pase.

Maravillas de niño
Aléxis Sánchez, es un caso reciente. El joven tocopillano y admirador desbordado de Salas, fue visto a los 14 años brillando en canchas del desierto. Ante esto los cazatalentos de Cobreloa rápidamente lo llevaron a firmar por el gigante naranja. El niño ya comenzaba a mostrar destellos de su gran talento. Fue Nelson Acosta, entonces entrenador del cuadro loíno, quien lo hizo debutar en primera división contra Universidad de Concepción, el 27 de Abril de 2005, a la edad de 16 años y cinco meses. Era uno de sus sueños hechos realidad, el pequeño pero potente delantero jugó un gran campeonato, y rápidamente fue seleccionado nacional para el Sudamericano Sub 17 que se disputó a principios del 2005 en Perú.

La estadía en Chile no duraría mucho, clubes internacionales rondaban el país en su búsqueda. Quién iba a pensar que de ese pequeño pueblo, surgiera un tremendo jugadorazo. Sus goles eran seguidos desde muy cerca por un empresario del fútbol, un peculiar representante de procedencia argentina que casualmente tiene los derechos de los últimos grandes jugadores chilenos, él es Fernando Felicevich, un gangster del mercado futbolero. El argentino conversó con Aléxis y su familia, les dio a conocer que para un talento como él, necesitaban de apoyo y manejo profesional. En una semana el delantero nortino ya tenía un representante legal, Felicevich sabía que este chico tenía un tremendo talento, necesitaba explotarlo y el argentino ofrecía mostrarlo.
Fue así que en junio de 2006, un veedor del Club Udinese de Italia adquirió su pase, en una de las transferencias más caras de la historia de nuestro balompié . Udinese es un club que se destaca por invertir en jóvenes talentos y desarrollarlos. Una muestra de eso es el paso que tuvo en esa institución el chileno David Pizarro, que con su desempeño seguramente colaboró para la llegada de Aléxis al equipo de la ciudad de Friul,i con un costo de US$ 2,8 millones. Hoy en chileno rinde como los mejores del campeonato argentino y varios clubes europeos amagan por sus goles. Aléxis ya está tasado en US$ 30 millones. ¿Negocio redondo cierto?



Felicevich suma otra futura estrella a su carpeta de representados. Humberto Suazo, goleador del mundo que marca cuatro goles por partido en el Monterrey de México y Gary Medel, el joven con mayor proyección en el futbol chileno actual. Felicevich no tiene un pelo de tonto, sabe bien en donde buscar, aunque los suculentos contratos que obtiene de sus traspasos y la gran calidad de vida que otorga a sus jugadores no entran en tela de juicio, el prestigio se lo a ganado. Cobra del 10 al 15 por ciento de la venta de cualquiera de estos jugadores, lo que le alcanza para mantenerse relajadamente en este rubro. Debe estar tiempo completo con sus representados, en el caso de Aléxis, Felicevich es como su nana, le cocina, lo llama cada vez que puede, lo va a dejar al entrenamiento, se preocupa de sus estudios, y quehaceres de trámites. Sabe como cuidar un diamante, Aléxis lo es. ¿Y Cobreloa? El club no obtuvo más del 3 por ciento de lo que Sánchez vale hoy. La venta de jóvenes talentos no es una buena señal para un fútbol afectado por una germen permanente. Sin embargo, termina siendo la opción para saltar ese cerco perverso que impusieron los agentes acotando los precios de venta. Se llevan la gran tajada mientras los clubes formadores recogen las migajas.

Saqueo de cunas
Los poderosos europeos tienen un objetivo: América y África. Procuran cazar a sus presas cuando son niños. Esto tiene explicación: si los potenciales cracks son incorporados con más de 12 años, ocuparán plaza de extranjero y no podrán competir en los torneos juveniles de la Unión Europea. La reglamentación está pensada con el propósito de impedir el tráfico de menores pero el funcionamiento termina promoviéndolo, porque la captación se dirige a niños en edad escolar. La comisión FIFA sugiere como medida indispensable que se regule mercado de los agentes, los que se llevan a jóvenes talentos. “Los muestran, los prueban, y si no sacían deseos, terminan en equipos mediocres, sin contratos, sin seguros y sin posibilidades de aprender un oficio o seguir una carrera”, dice Harold Myne Nichols, presidente de la ANFP. Los agentes son vendedores de sueños en países donde muchas veces la única salida es el fútbol. El artículo 19 del Reglamento FIFA sobre la transferencia de jugadores prohíbe que éstas se realicen con menores de 18 años. Pero -si los padres del jugador cambian su domicilio al país donde el nuevo club tiene su sede por razones no relacionadas con el fútbol-, se considera como excepción.

Todo lo que tenga que ver con fútbol y con niños es negocio seguro. Es como plantar, sabes que si tienes una buena temporada, tendrás frutos. La última novedad son los campus de verano donde se combina el aprendizaje del fútbol con actividades lúdicas. La matrícula del campamento del Real Madrid cuesta 820 euros y la del Atlético, casi 900. También están las clinicas, especie de seminarios desarrollados durante las vacaciones. Un par de días “tirando al arco” con alguna figura del mundo tiene un valor de unos 300 euros. Soñar es caro.

Un método más económico es la exhibición en el portal de Internet YouTube. Los padres suben a la red las precoces piruetas que sus hijos hacen con la pelota esperando que aparezcan interesados. Los exponen para poder comercializarlos. Y en ocasiones, logran lo que quieren. En 2007, el Manchester fichó al pequeño australiano Rhain Davis de 9 años. Su padre lo filmó y colgó el video en YouTube. Un cazatalentos del club inglés lo vio, pidió más información y le acercó el material a Alex Ferguson que dio el visto bueno. La voracidad y el desatino de padres y clubes han fomentado este patético sistema de remate versión siglo XXI.

Pero ete mercado se abre a pasos agigantados en Chile. Nelson Bustamante, un nilo de 15 años, emigró de su natal comuna de San Bernardo al Breccia de Italia, club que lo contrató por 5 años gracias a la gestión del ex futbolista nacional Frank Lobos. La institución le prometió educación completa de nivel y una suma de dinero no menor para un niño. Los padres lo dejaron partir. Nelson es un gran jugador, con un talento que cualquier jugador de primera envidiría, es de tes morena, robusto, potente y con una voz de mando que se hace notar, pero no por ello debe ser el sustento de su familia. Nelson pasó de ser el niño de 14 años que hacía malabarismos en las esquinas a un niño con responsabilidades de adulto en un país que no conoce y lejos, muy lejos de sus seres queridos ¿Y su infancia?

Connotados de Blatter
Según el presidente de la FIFA, para ser agente acreditado se debe tener una autorización legalizada, aparte de dar una prueba especial ante el tribunal de la institución. Este examen que cuesta 400 dólares a parte de dejar una garantía de 75 mil dólares en la ANFP para justificar su interés en este negocio, pues son muchos más millones que estos, los que más adelante se pueden tocar. La prueba consta en responder 15 preguntas de contenido internacional y cinco nacionales. En Chile, existen casi 80 agentes FIFA, de los cuales sólo diez están acreditados. Felicevich es uno del grupo de los 10. Y está ganando terreno en este sentido, superando a PassBall en cantidad de jugadores y en calidad, pues Sánchez, Vidal y Suazo están actuando a niveles de clase mundial.


Otro de ellos es Hugo Rubio, quien encabeza la agencia PassBall, la cual representa futbolistas chilenos en el extranjero. Nombres como Mark González, Christopher Toselli y Eduardo Rubio, son representados por el ex delantero nacional. Aunque el verdadero agente de PassBall es Iván Zamorano, quien pone la cara en asuntos de mercado. Es conocido en Europa por llevar jugadores de categoría, como el algún momento lo fue él, el chileno más conocido en el fútbol mundial. Así la empresa realiza el traspaso, Zamorano pone la firma, los contactos. Rubio hace los negocios, los dineros, el acuerdo. Finalmente PassBall se queda con un 10 por ciento de la tasa de venta del jugador. Así a empresa chilena realiza una transparente transacción. O por lo menos hasta hora no hay ninguna queja por parte de algún futbolista.


Bailar con la bonita
Revisa su agenda todos los lunes, pues planifica la semana minuciosamente para tener todo en orden, es un hombre de palabra y las reuniones que promete las cumple al pie de la letra. Llegó hace tres días de México, donde estuvo junto a connotados representantas de jugadores y altos cargos de muchos equipos, pero su principal tarea era dejar saldado el tema de su hijo, Eduardo. Pues su primogénito no tuvo un buen desempeño en el apertura 2008 en Colo Colo y volví al club dueño de su pase, Cruz Azul. “Lo ms importante para mí es dejarlo en buenas condiciones de vida, no sólo a mi hijo, con todos mis jugadores hago lo mismo, asi rinden un cien por ciento.”afirma el padre, pues a pesar de ser un hombre muy ocupado, la familia es algo fundamental. Eduardo estará hasta enero en el país charro y su padre contento al dejarlo con un suelo que bordea cifras millonarias y un departamento con todos los lujos y comodidades para un jugador profesional.

Pero más que un empresario, Hugo es un verdadero padre para muchos de los chicos, los llama, los motiva, los aconseja. “Creo que en nuestro país los técnicos tienen miedo a confiar en la juventud, creen que se van a caer si hacen debutar a una figura o promesa muy joven y ese es el error”. Pues Rubio apunta justo al medio del balón, y el problema es tal como él lo menciona, en países como Argentina, Brasil y Uruguay, los entrenadores saben que la potencia y el talento está en la juventud y lo tienen muy claro, por ello los jóvenes debutan tan pronto, ya muchos a los 16 años juega en primera división y a ños 18 ya están valiendose por sí solos en Europa.

El fútbol nacional crece así. Y en la juventud está la confianza, pero en Chile tendemos tanto a opacar a los jugadores buenos, casi al punto de quitarles el talento ye se es el error. Rubio lo sabe y por ello con sus pupilos trata de hacer lo contrario. Y los resultados están a la vista, “hay que creerse el cuento y ser bueno en la cancha, yo como ya no estoy en ella trato de hacerlo fuera de ella.” A las 8 de la tarde termina de conversar por teléfono, estuvo casi una hora de pie hablando con distinta personas, pero como lo dije antes, para ser bueno, digo, el mejor hay que dedicarle tiempo, como a todo el la vida.

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